Revival 1.1

Como algunas personas se han puesto en plan insistente con un rotundo ¡queremos volver a la infancia!, intentaré escribir los próximos posts partiendo de nuestra infancia en los 70s, 80s, 90s (algunos seguimos estirando la infancia) para saciar sus ganas de regresar a tiempos mejores, que los de ahora no es que sean malos, pero la responsabilidad, la madurez, etc, etc… pesa sobre nuestros hombros…

Lo cierto es que tuvimos acceso a un montón de series que nos dejaron impactados, me pregunto si a los niños de ahora habrá alguna que les deje tan marcados como a nosotros Heidi… quizás… Shin Chan? estaremos creando monstruos? puede que Piratas del Caribe sea para los niños de ahora algo parecido a lo que fue ET para nosotros, claro que ET sigue sacándonos la lagrimita y Piratas nos deja anonadados con hombres medio moluscos, muertos vivientes, mitología y mucha lucha…Dejaré lo de los dibujos para más adelante, ahora pensad en qué consumíais vuestro tiempo cuando eráis pequeños, recordáis los recortables? las mariquitillas, yo recuerdo lo difícil que resultaba recortarlas con aquellas tijeras de punta redonda hechas especialmente para niños que cortaban tan mal y qué desastre! rara vez me quedaban perfectas, siempre me despistaba y recortaba alguna de las pestañas que sujetaban el vestidito a la muñeca, luego tenía que intentar recolocársela con el pegamento, el famoso imedio en tubo… aquel que si se quedaba seco en el pupitre dejaba una capa transparente de lo más asombrosa y como te pasaras echando te quedaban los dedos pegajosos y el trabajo a lamparones, creo que desde que empezaron a circular los rumores de que había adictos al pegamento en el colegio, todo el mundo se pasó al pegamento en barra.

En internet existen infinidad de páginas donde encontrar hojas preparadas para imprimir mariquitillas, en la web de Stardolls podréis haceros vuestra propia versión de mariquitilla personalizada y vestirla con los puntos que te regalan por registrarte, hay negocio claro, si quieres más ropa tienes que comprar más puntos pero si lo que quieres es pasar el rato puedes encontrarte las mariquitillas de mil famosos y famosas con su respectivo armario lleno de ropa y probar a cambiarle el look. No esperes hacer amigas a menos que tengas entre 10 y 15 años..

En Elouai Doll Maker también puedes personalizarte muy a lo coreano o simplemente pasar el rato con la cantidad de opciones que existen para cambiarle todo a tu muñeca. Si tenéis hijos, sobrinos, primos o nietos visitad estas webs y encontraréis mariquitillas de mil estilos diferentes para que pasen un rato divertido (y vosotros con ellos, claro).

Betsy McCall muy retro la Mariquita Pérez americana 1951-1961
Tarta de Fresa no creo que haga falta que os la presente
Betsy Rose de los 80, niños regordetes de extrañas proporciones
Eirin Fairchil del 83 pero con aires de principios del siglo XX
Six and sixteen un aire inconfundible a los 50s y 60s
The candy Stripers no hay duda los 70s

Hay muchísimas más en la red, son un recurso increíble para felicitaciones, invitaciones, cualquier cosa que se os ocurra incluido volver a jugar con ellas.

Comments

  1. noanoa says:

    Uno de mis mejores regalos de comunión fué la barbie deportista. venía con un chandal amarillo con una raya negra, unos tenis de plastico duro a “cunjunto” con el xandarrr y unos walkman. en fin, la auténtica Kill bill de los años 80. PERO QUE ADELANTADA A SU TIEMPO ERA ESTA PEQUEÑA GRAN MUJER!!!!!!.
    lastima que los chandals amarillos no sienten tan bien como a Uma Thurman, es un reto que ni Adidas ni Nike ni los de la feria de portugal han conseguido superar. MUERTE AL CHANDAL!!!!!!

  2. Lo mio fue peor, siempre quise la Barbie y a mi madre, que por aquel momento debía ser medio feminista, no le daba la gana de regalármela y convenció a los Reyes Magos para que me trajesen un sucedáneo de Barbie llamado Cindy, muñeca de formas más infantiles y supongo que para mi madre más relacionada con mi edad… menudo chasco! la muñeca tenía un corte de pelo de lo más moderno pero no daba para hacer trenzas y los pies… eso es un tema aparte… eran planos!!! con lo cual mis ilusiones de calzarle zapatitos de tacón se terminaron…

    Al año siguiente volví a pedir una Barbie y los Reyes esta vez interpretaron mi petición dejándome una especie de prima pequeña de la Barbie que iba en bicicleta, era toda una sensación ver como la muñeca pedaleaba pero… oh sorpresa! cuando quise probarle otros looks me encontré con una muñeca llena de tornillos en todo el cuerpo, poco adecuada para ponerle el vestido de ninfa de una de mis barriguitas que le quedaba en plan canesú mostrando aquellas rodillas articuladas.

    A la tercera lo conseguí, una maravillosa Barbie que tenía un vestido lleno de estrellas que se iluminaba en la oscuridad e incluso una sombrilla cuyo volante se podía usar también como estola para la muñeca (quien se encargará de la reutilización de las piezas…) el caso es que me encantaba pero… acabé destrozando el vestido para aprovechar todos los trocitos de telas para hacer otros modelitos (curiosa forma de interpretar la moda para una niña de 9años)…

  3. Vale, mis ratos de asueto me los pasaba entre los clicks de Famobil de mi hermano (trauma infantil que los que me conocen saben que sigo conservando), el Tente (idem) y luego jueguecitos “creativos” del tipo La rueda de la moda (¿quién no acabó rayada porque los estampados eran terriblemente pocos y horterillas?). Me encantaban además los juegos de plastilina de PlayDo, que acababan siendo un aglomerado de color grisáceo que olía fatal, lleno de pelos de muñeca y piezas incrustadas de los Juegos Reunidos y piecitas del Quimicefa.
    Pero bueno, recuerdo con mucho cariño estas cosas, y creo que los niños de hoy no van a tener esa sensación cuando piensen en su infancia (¿cuál de los tropecientosmil chismes es mi preferido? ein?). Caso aparte merecen las “bodas” entre el Geyperman y la Barbie, que parecía un matrimonio friki entre Angel Cristo y un travestorro grandote. Pero en fin, a mí me parecía de lo más romántico, aunque sólo hasta el día que mi hermano cogió un rotulador permanente y dibujó sobre mi pobre Barbie Princesa ciertos “elementos” que se les habían pasado a los fabricantes para confirmar su condición femenina… en fin, que a mi madre casi le da un jamacuco por las similitudes que empezaba a tener aquello con una peli de Nacho Vidal, así que seguí con mis clicks que eran como más inocentes, y hasta hoy. Ahhh, qué recuerdos, me encanta todo esto…

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