Felices Reyes!

La vorágine consumista me ha absorbido el cerebro. Es salir de casa los días previos a Reyes y encontrar mil cosas que me gustan, claro que, me cuesta ganar dinero y tengo una hipoteca, así que no he sucumbido.
No os pasa que cuando buscáis regalos para los demás, os encontráis con cosas que os gustan a vosotros y si es al revés y vais a por cosas para vosotros, os encontráis cosas que le gustarían a los demás? No sé, deberíamos recopilar los regalos para estas fechas durante el año, pasas por un escaparate y dices: esto es ideal para mi hermana – pero como es agosto, lo dejas para enero y ya no lo encuentras.
Finalmente he comprado todo y lo tengo a buen recaudo para que nadie descubra con qué cositas voy a sorprenderles.
Soy como una niña pequeña y las cosas me entran por los ojos, luego está la utilidad y todo eso pero el packaging me pierde, cuantas veces os habéis comprado un producto sólo por la caja?.
Mis pecados han sido de lo más diversos, desde comprarme dos cajas de Choco Krispies porque traían una bandeja ilustrada con anuncios vintage de Kellogs o un botellín de agua canadiense porque estaba muy bien pensado, hasta la última, un jabón italiano de melón y melocotón que huele genial y del que, obviamente además del olor, me encantó el envoltorio, la pega, nunca uso jabón de pastilla.
Me pregunto en qué me gastaría el dinero si lo tuviera, probablemente tendría una casa llena de la última tecnología, mil potingues en el baño, muchos libros, cds y cositas de diseño,…

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